17 junio, 2010
mariposas y flores
Soy niña. Sensible, frágil, indefensa;
tratando de ser mujer, fuerte, a veces hasta ruda...tratando de ser decidida, poderosa.
Apuesto a que no sabes esto. Para tí soy una mujer llena de problemas, insegura, débil.
Pero yo quería tanto que me protegieras, que me cuidaras, que me abrazaras.
Quería que supieras esto, que te dieras cuenta.
Que supieras que me gustan las mariposas y las flores.
Y ahora parece que nunca vas a saberlo...ahora quisiera que hubiera sido diferente.
A veces, todavía te extraño. Todavía recuerdo nuestros momentos lindos, felices, de risas, de cariños.
Me acuerdo de esos momentos en que creí sentir que te amaba...sólo fueron momentos.
Y mis ganas de amar son anteriores a tí, pero yo quería tanto amarte... amarte tanto sólo a tí.
Es cierto, todavía tengo la esperanza de que un día me veas de verdad.
Tan cierto como que me gustan las mariposas y las flores.
06 enero, 2010
remolino
Qué bueno, porque alegra tanto tu pared azul...
Quién sabe si te trae recuerdos; me conformo con que te traiga unos trazos de luz.
14 octubre, 2009
Yo vengo a ofrecer mi corazón
¿Quién dijo que todo está perdido?
yo vengo a ofrecer mi corazón,
tanta sangre que se llevó el río,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
No será tan fácil, ya sé qué pasa,
no será tan simple como pensaba,
como abrir el pecho y sacar el alma,
una cuchillada del amor.
Luna de los pobres siempre abierta,
yo vengo a ofrecer mi corazón,
como un documento inalterable
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Y uniré las puntas de un mismo lazo,
y me iré tranquilo, me iré despacio,
y te daré todo, y me darás algo,
algo que me alivie un poco más.
Cuando no haya nadie cerca o lejos,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
cuando los satélites no alcancen,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Y hablo de países y de esperanzas,
hablo por la vida, hablo por la nada,
hablo de cambiar ésta, nuestra casa,
de cambiarla por cambiar, nomás.
¿Quién dijo que todo está perdido?
yo vengo a ofrecer mi corazón.
[Fito Paez_Mercedes Sosa]
29 septiembre, 2009
Hoy,
28 septiembre, 2009
21 septiembre, 2009
Poema 19
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.
Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.
Niña morena y ágil, nada hacia tí me acerca.
Todo de tí me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.
Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,
y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena, dulce y definitiva,
como el trigal y el sol, la amapola y el agua.
11 septiembre, 2009
en otras manos, otros brazos, otro cuello, otros ojos, otro amor.
que fácil pensar;
que difícil sentir.
que fácil ver las fallas (tuyas) en otro,
que fácil colgar la lista (tuya) en su alma.
que fácil mirar,
que difícil ver;
que fácil huir.
que fácil olvidar un te quiero,
que fácil mentirlo.
que difícil (saber) querer.
19 agosto, 2009
29 diciembre, 2008
el secreto
Dicen que es un secreto; que es poderoso, casi explosivo.
Que todos podemos usarlo porque la ecuación es simple: si lo tienes en tu cabeza, lo ves y luego puedes tocarlo.
Obviamente, por mi cabeza pasan remolinos y remolinos de las cosas que quiero ver aparecer y llenar todos mis bolsillos. Y yo adoro la idea de poder querer tanto tanto que algo pase que me transforme en un generador magnético gigante de mi propia alegría.
09 septiembre, 2008
(re)encuentro
Tanto tiempo juntos, ya acostumbrados a tocarnos. Y en un segundo, nos separamos, dejamos de vernos, de sentirnos. Nos quedamos en lugares distintos.
Pero hoy te encontré de nuevo. Hoy dejaste de ser rudo, pesado, escurridizo. Hoy me dejaste tomarte fuerte y quedarme más tiempo contigo. Me dejaste jugar y reconocerte. Me ayudaste a volar.
Muy pocos entienden lo feliz que soy cuando estoy contigo; sólo quienes te conocen también pueden entenderme, nadie más. Mejor, porque no somos muchos y no tengo que compartirte con tantos. Pues, por mí, te guardaría sólo para mí, todo el día, siempre.
Hoy te encontré de nuevo. Y recordé lo ingrávida y linda que me siento cuando estoy contigo.
05 julio, 2008
la extraña
Abrí los ojos de a poco gracias a la luz de las 11 de la mañana. Aunque ya era un lugar común, seguía siendo un lugar extraño; esa ventana, las cortinas, otro techo, otros muros…la lámpara de papel globo anaranjada que me gustaba. Creo que siempre desperté primero, en silencio y desorientada, un tanto perdida en la sensación de estar equivocada, en el lugar equivocado. Quieta, tuve tiempo de mirar todo, de memorizar las piezas de ese espacio tan poco mío y tan distinto. Tiempo de preguntarme tantas veces, quizás todas las veces, por qué tenía frío en una cama como esa....
Repasé meticulosamente la noche anterior…vaya…tantas cosas que no dije, tantas cosas que no hice… tantos gestos tan míos anulados por esa desconfianza que no me dejó ser realmente yo. Me sentí un poco tonta y me sentí atada, confundida y ofuscada sin saber si moverme o quedarme inmóvil. Quería salir de ahí rápido, invisible, ingrávida, flotando hasta la puerta, el ascensor, la calle. O quería quedarme ahí y moverme, hacer ruido, preguntar por qué, qué pasa, qué es esto. Pero no logré decidirme, no logré concentrarme, no logré volver a ser yo, la conflictiva, la que no acepta la indiferencia, la que no tolera la estupidez, la que no se queda callada si no está de acuerdo. Y no logré tampoco levitar y volar lejos de ahí. No logré escaparme de ese, mi propio episodio de la dimensión desconocida en donde todo parecía tan posible y tan absurdo en partes iguales. Miré todo una vez más, memoricé lo que faltaba. Jugué a acariciar cada centímetro, a perforar las paredes, a ver lo que había adentro. Soñé un rato que podía llegar al centro, a ese corazón rodeado por todas las rejas del mundo y un campo minado y un foso con cocodrilos…que podía saltar, correr y pasar ilesa, tocarlo. Y desperté luego con la seguridad de no tener la energía para pelear esa guerra, con el dolor punzante de la impotencia y el cansancio que deja la frustración.
Entonces, derrotada, cerré los ojos para dormir un rato más, descansar de mi fantasía épica. Seguramente, el inminente sol de las 12 iba a despertarme otra vez…
06 junio, 2008
analogía
Tienes esa cosa gatuna, ese aire felino, ensamblaje perfecto entre elegancia e indiferencia que ejerce una atracción sobre mí de esas terribles.
Por eso caí finalmente, mis maniobras de esquive no resultaron; tus ojos, agudos y precisos, me miraron sin verme y me invadieron; aún cuando te mostraste arisco y frío, quice sentir tu pelaje y acariciarte y abrazarte. Y quice pensar en tí mientras sentía que me ignorabas y me dejabas fuera de tu universo.
Incluso esperarte, sin saber si volverías o si vencería tu sangre traidora y te irías a dormir entre otros brazos. Porque aunque sé que te gustaba mi cariño y te dormiste ronroneando a mi lado varias veces, recibí muy poco de vuelta.
Pero así y todo, lograste conquistar una parte de mí que se hubiera quedado acariciando tu espalda sin perder la esperanza de que decidieras quedarte por más tiempo.
12 marzo, 2008
Me siento como una inválida. Una semana y media ya sin poder correr, con una pata jodida con una tendinitis que nunca antes me había dado, ni en mis tiempos mozos de patinadora, ni cuando me colgaba del trapecio, ni cuando me hice adicta a la danza, ni con las patadas que aprendí en tae kwon do, ni con mi prueba con el yoga… pero quice dármelas de deportista públicamente y empezar a trotar y listo: tendinitis.
Una semana casi desde el diagnóstico, con el estómago hecho pelota con los antinflamatorios y una leve-ridícula cogera que no puedo evitar porque de verdad duele. Y además de sentirme como gato enjaulado porque no puedo salir ni a caminar un rato, me siento pesada, un poco ahogada, sin poder salir a correr unos kilómetros mientras escucho música y pienso en el ritmo de mi respiración para no cansarme. Porque este encierro sí que me cansa.
Hoy hubiera corrido
Hoy, la maratón y esa sonrisa me hicieron falta.
26 enero, 2008
sábado
16 enero, 2008
apertura
Quién sabe si llegue al punto de asquearme y dejar de escribir cualquier cosa...bueno, eso estará por verse. Mientras, puedo argumentar mi bloqueo de "escritora" con mi total incompetencia para bloquear y filtrar las mil y 23 cosas que se me vienen a la cabeza, muchas de las cuales podrían haber sido buenas líneas para este lugar.
Por ahora, como apertura, me quedo con esta poesía de Neruda, con el sueño que acumulo hace unos días, con la lucha por la tranquilidad que me robaste, con la duda sembrada, con el modelamiento digital energitérmico, con mi motivación en coma y con un agradecimiento por esa rama que cayó a mis pies y no en mi cabeza.
Así me quedo, mientras comienza un otro año.
15 enero, 2008
una cosa.
Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.
Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.
Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.
Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.
“Si tú me olvidas” (fragmento)
Los versos del Capitán _ Pablo Neruda
31 octubre, 2007
cólera
Así se sentía en el frío de la incertidumbre y con el frío de esperar lo peor. Porque ahora, después de caerse de bruces, desconfiaba de todo lo que alcanzaba a recordar. Desconfiaba ahora, cuando ya era demasiado tarde, mientras la rabia de saberse usado y desechado le florecía en todas las cavidades internas, formando cristales de hielo en su sangre que se sentían como mil agujas clavando las paredes de sus arterias. Y mientras todo su cuerpo parecía querer estallar y desaparecer en un charco rojo y viscoso, su cabeza seguía repasando una y otra vez todos los acontecimientos, tratando de encontrar el punto clave en donde había empezado a hacer todo mal o todo al revés de cómo debía hacerlo. Examinaba sin recreo cada una de las partes de la historia que aquella mujer le había relatado; recorría mentalmente cada centímetro de su cuerpo teatral, para ver si lograba ver en su memoria un gesto delator del cual obtener al fin una razón, una explicación a la maldad que lo mantenía desde hacía 3 días empapado en angustia y en sudor helado, en un estado semi-catatónico e inapetente que hubiera hecho llorar a un pilar de mármol. Pero no lograba encontrar nada, y peor aún, sólo alcanzaba a recordar lo hermosa que ella era, tan natural, tan sonriente, tan encantadora. Y volvía a preguntarse quién podría haber desconfiado jamás de toda esa belleza, y se consolaba por unos minutos pensando que cualquiera, que todos, habrían caído de la misma forma: ultimados por la estafa más maravillosa de este y todos los mundos. Quizás en parte tenía razón, pues cualquiera que tuviera un corazón tan grande y dispuesto como el suyo, hubiera caído en el engaño también; cualquiera que tuviese tal transparencia en el alma y tantos deseos de dar y recibir felicidad, se hubiera contagiado con ese cólera frío e invasivo que no dejaba un sólo centímetro del espíritu sin infección. Quedaba ahora guardar cama y esperar que, en unos días, la enfermedad se cansara de su propia gula y le dejara algo de tripas y de corazón para poder ponerse de pie.
Ya lo había decidido: en cuanto se le descongelara el alma y pudiera sostenerse a sí mismo, iría a buscar la explicación que le debían y la dignidad que se le había caído en algún lugar del camino. Porque iba a demostrarle a todos los que se habían reído a carcajadas de su inocencia caída en desgracia, que saldría de la cuarentena con la frente en alto y el orgullo completamente restaurado.
-Van a ver que de weón, tengo la pura cara.
01 octubre, 2007
curioso_02
26 septiembre, 2007
esos ojos
03 septiembre, 2007
locura
Y si es esa mi locura, que nadie se atreva a tratar de arrancarla.
Porque ahí resguardo los recuerdos más lindos que tengo y saco la fuerza para seguir tratando cuando me dan ganas de mandar todo a la mierda.
Porque así me puedo reír de mi misma y jugar con ironía o con fuego o con barro, dependiendo de lo que tenga más a mano…y tirar prejuicios e inventar otros nuevos para seguir vagando por todos lados y seguir buscando y seguir jugando.